El psicópata es un experto en el arte de usar máscaras, manipular, mentir y engañar sin escrúpulos. Debemos recordar también que los psicópatas suelen ser individuos sumamente locuaces: siempre tienen a flor de piel respuestas rápidas, tienden a ser muy convincentes, saben expresarse con encanto y son capaces de “vendernos” cualquier realidad que obviamente los haga quedar bien a ellos.

El sujeto que padece este tipo de patología tiene en todo momento la sensación de que es mejor que los demás, posee un egocentrismo desproporcionado y el sentimiento de que puede hacer cualquier cosa que quiera, cómo y cuando quiera. Su meta permanente es buscar el poder y el control de todos los que están a su alrededor; esa necesidad lo convierte en un ser incapaz de comprender que haya personas que tengan ideas diferentes a las suyas. Y si agregamos a estas conductas el hecho de que el psicópata considera al otro como simple objeto, entenderemos por qué se le hace tan sencillo maltratar, lastimar y abusar de los demás, sintiéndose con pleno derecho a hacerlo con impunidad.

En resumen algunas características que definen al psicópata son:

• Sumamente egocéntrico
• Orgulloso: posee una autoestima muy elevada
• Manipulador
• Mentiroso
• Cruel
• Agresivo
• Caprichoso
• Antisocial
• Muy impulsivo
• Ilógico y sin capacidad de autocontrol
• Irresponsable
• Carente de empatia
• Incapaz de sentir pena o arrepentimiento
• Calmo aún en situaciones extremas
• Indiferente a las consecuencias
• Incapaz de detectar el sufrimiento humano
• Alguien que considera que el otro es simplemente un objeto
• Muy observador
• Desvergonzado
• Capaz de adaptarse y cambiar de forma rápidamente
• Por lo general, muy elocuente y convincente
• Atractivo
• Muy superficial
• Frío
• Incapaz de mantener lazos con ninguna persona salvo por interés

Si has llegado leyendo hasta aquí, y además eres un psicópata de oficina, recuerda este buen consejo del gran Abraham Lincoln

Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.